
El derecho a la educación es uno de los derechos fundamentales de la Declaración de los Derechos Humanos. A pesar de esto, en muchos países del África subsahariana la educación es aún un bien de difícil acceso para muchos, y de distinción social para unos pocos. En Guinea Bissau, la tasa de analfabetismo en el año 2008 aún llegaba al 65%, siendo mucho mayor en caso de las mujeres. Desafortunadamente, Guinea Bissau se situó hasta el 2008 en el antepenúltimo lugar del índice de Desarrollo humano (175 de 177) y hoy en día sigue siendo el gran olvidado de África. Al este del país en la región de Bafatá, este índice se mantiene incluso en las poblaciones no rurales, y aunque existe una tasa de inscripción en las escuelas primarias, el abandono escolar, especialmente entre las niñas, es constante. El gobierno difícilmente puede mantener el salario de los profesores del actual sistema educativo, de forma que las comunidades han buscado soluciones alternativas construyendo escuelas comunitarias que son sostenidas por el propio esfuerzo de la misma comunidad. Es este el caso del presente proyecto, que apuesta por la mejora de la cobertura educativa para los/as niños/as de 3 a 6 años con riesgo de analfabetismo de uno de los barrios más grandes de la población de Bafatá, tercera ciudad más importante de Guinea Bissau.
la misma comunidad hizo un pedido expreso de la necesidad de una escuela-jardín para poder tener la opción de acceder a la enseñanza pre-escolar. Pero la construcción de una escuela de enseñanza pre-escolar es mucho más que la construcción de un edificio donde se van a realizar las clases para x número de niños. Existe un antes y un después. El antes implica una movilización comunitaria para la sensibilización de todos los miembros sobre la importancia de la pre-escolarización de los niños, y una movilización que se plantea como una participación directa en la construcción del edificio de la escuela, en la elección del grupo de gestión de esta y en los educadores que van a dar clase a los hijos de las familias de la comunidad. Una movilización que exige ser constante para asegurar la sostenibilidad de la propia escuela-jardín, porque esta es y será derecho y deber de la propia comunidad. El después es felizmente imaginable: la opción de aceder a la enseñanza pre-escolar para muchas familias que actualmente no pueden inviar a sus hijos a ningún sitio por la distancia o la cantidad económica que deben pagar por ello. Pero la opción de iniciar tempranamente a estimular los conocimientos psico-sociales del niño/a, que llegará así más preparado a la escuela primaria.
Pero es especialmente en las niñas donde se puede incidir más, porque es el sexo femenino el que tiene una tasa más alta de abandono escolar y una grave tasa de analfabetismo. Desde este modo, se ayuda a reducir la desigualdad de género, incluyendo la incorporación de la mujer en todo el proceso de gestión y sensibilización de la escuela y de la enseñanza pre-escolar, y formando también educadores que se ocuparan de cuidar por una buena enseñanza de los niños y niñas que tendrá la futura escuela-jardín.
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